Mira,rezando,su pelo volando,
el viento susurra una canción comanche
que lo hace estremecer,
su pueblo lo espera,luchando por él.
Decide ir al otro bando.
Ayuda piden las mujeres,
muy fuerte gritando.
Sin mirar atrás,se va alejando.
La historia de un indio sin valor,
su alma regaló
al falso Dios,
al que los blancos piden amor.
Su pelo volando y el viento susurrando
una canción comanche.
Los dioses,mirando,con desdén
acariciando el corazón.
El corazón del comanche ido,
junto al ser
mas bandido,
el hombre blanco.
Deja las flechas,
coge los rifles,
dejando triste
aquel corazón comanche.
Aquel corazón comanche
que busca por las praderas,
de su pueblo el calor.
Sin consuelo llorando.
Pensando en la traición
del comanche que fue ido,
con el ser más bandido,
el hombre blanco.
martes, 21 de abril de 2015
domingo, 22 de febrero de 2015
Pensar sin hablaba,
las bocas su de palabra
salían e íban
como en terror del casa la.
Personas miles
blanco en vestidos.
Cabeza en imágenes su
cuartos encerrados en
Error por yo
aquí estoy
el loquero en.
No loco estoy yo.
Mirabanla miedo con
absoluto con terror.
Está loca no ella.
El único loco aquí soy yo...
Todos esos infieles,
no son hijos de Dios.
Yo los mato
en nombre de la Inquisición.
Las gentes vienen
al espectáculo
de ver morir
a los excomuniados
Asfalto se tiñe
de rojo,
se santiguan
con enojo.
Prometen cobrarse
las vidas
de sus hermanos,
por mí torturados.
El pueblo se levanta,
contra la Iglesia
se rebela.
La Inquisición
no duda en actuar
el asfalto de sangre,
se manchará.
martes, 17 de febrero de 2015
El chico del libro
Leyendo un libro se encontraba,
intentando esquivar mi mirada.
No sabíamos que hacer,
jóvenes éramos tal vez.
Sentado en el metro,
leyendo estaba.
Sus verdes ojos
del libro no apartaba.
Miró al frente
sonriendo y pensando,
se encontró con mis ojos
que lo estaban vigilando.
Bajó la cabeza,
haciéndose el distraído.
Mirando a otro lado,
mirando a su libro.
Al ver que yo
la mirada no apartaba,
sus ojos dirigió,
a los míos miraba.
Bajé la cabeza,
mirando al suelo.
Él me miraba
aún con recelo.
Mas cuando alcé la mirada
buscando la suya,
en su asiento vacío
su libro quedaba.
Se bajó hace dos paradas,
y una nota escrita
en la contraportada.
El libro cogiendo yo estaba.
Cuando vi
escrita en verso,
esta poética nota,
en la contraportada
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